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martes, 18 de agosto de 2020

YOGATERAPIA - Miguel Fraile


Curso de formación

El Yoga no debe limitarse a ejercicios físicos, sino que es una gran técnica de salud terapéutica para todos los seres humanos. Los conocimientos médicos occidentales pueden ayudarnos para comprender sus efectos saludables y beneficios terapéuticos. También, el conocimiento psicoanalítico nos permite comprender los elementos psicopatológicos que cada uno tiene incorporados a la práctica del Yoga, y lograr así un desarrollo más libre.



Primera parte. Formación de instructores

 

1.      Introducción al Yoga Terapéutico y Bioenergético

Su trabajo se centra en la realización de posturas desde los parámetros de Inmovilidad, Duración y Relajación. Entendiendo así la práctica del Yoga, se alcanzan beneficios en la unidad psicofísica. En cuanto al aspecto fisiológico, este libro trata de estudiar una serie de parámetros en relación con la práctica yóguica.

El sistema muscular desarrolla un gasto energético diferente:

-En actividades de Potencia Muscular: se desarrolla metabolismo energético muscular de tipo Anaeróbico, quemando más hidratos que grasas. La acumulación de ácido láctico en los músculos produce una limitación de los movimientos, llamada “agujetas”.

-En actividades de Resistencia Muscular: se desarrolla un metabolismo aeróbico, con lo que se queman más grasas que hidratos de carbono y no aparecen “agujetas”.

El sistema endocrino estimula la secreción de la hipófisis y se incrementa la adrenalina e insulina. Con la práctica del ejercicio de resistencia, se producen adaptaciones metabólicas en el organismo: aumento del consumo de oxígeno, aumento del umbral anaeróbico, aumento de la capacidad del músculo para almacenar glucógeno, aumento de la oxidación de las grasas. Sobre el sistema nervioso de control muscular, existen dos posturas, una estática y una dinámica.

En la sangre, se producen modificaciones: disminuyen los hematíes, aumentan leucocitos, plaquetas y el valor sanguíneo. La práctica del Yoga, estimula el sistema nervioso vegetativo o vagotonía, con distintos efectos a nivel orgánico. Se estimula, principalmente, un estado conocido como “Sereno Vigor”, en el que uno siente el cuerpo cargado de fuerza y serenidad, y permite dominar contrarrestar el estrés diario.

En cuanto a la valoración bioenergética existe una relación entre las tensiones musculares y los bloqueos emocionales. El sentido del yo deriva de las sensaciones en la superficie del cuerpo, lo interno sale hacia afuera a través de la piel. La rigidez en el cuerpo se relaciona con lo psicológico, si no tiene bloqueos, la flexibilidad muscular es mayor. Un buen flujo de la energía en todo el cuerpo es expresión de un mundo emocional sin distorsiones ni displacer.

Toda emoción presenta dos componentes a nivel corporal: su percepción sensorial y la acción motora que la acompaña. Descargar muscularmente una emoción disminuye el grado de vivencia de la misma; poder observar la emoción sin descargarla enseguida, permite incrementar la percepción y el entramado corporal, sensorial y emocional que nos constituye. El asana posibilita esta observación vivencial-emocional, y para esto hay que entender la representación emocional que contiene cada parte del cuerpo. La parte anterior expresa lo sensible, las emociones, y la posterior expresa la fortaleza, la lucha. Se podría decir que las emociones moldean nuestro cuerpo.

Para conseguir la sensación interna de “Sereno Vigor”, la energía debe fluir por el cuerpo, apoyándonos en los asanas y técnicas respiratorias. Todo cambio energético opera en dos niveles en nuestro organismo: a nivel somático, se aumenta la motilidad, y a nivel psíquico se reorganiza el pensamiento. Otras zonas de paso de la energía, y que sirven de asiento de bloqueos o tensiones, son el anillo cervical y el pélvico (el cuello comunica o bloquea la relación entre pensamiento y emoción, la pelvis comunica la relación entre lo instintivo y el soporte terrenal, las piernas). El diafragma es otro punto fronterizo que comunica lo inconsciente con lo consciente.

Mientras más movemos la caja torácica al respirar, más capacidad tenemos de sentir emociones. Las técnicas de respiración del Pranayama favorecen a esto. Además, es necesario mantener la atención mental concentrada en la vivencia corporal del momento. Esto nos pone en contacto con la “Sensación Sentida”, aquello que conforma nuestro ser, nuestro punto de apoyo. Así, nos sentimos confiados y sabemos que la seguridad depende de nosotros mismos, de ser capaces de otorgarnos esa seguridad desde adentro. Al sentirnos seguros, podemos conocer la serenidad y la calma, la plenitud. Esto es el Yoga.

 

2.1  Introducción al Yoga. Contexto

La India posee una herencia cultural de distintas filosofías orientadas a la búsqueda de la trascendencia humana y la superación de las limitaciones terrenales. De este conjunto se pueden establecer dos grandes núcleos:

-Filosofías de origen ario: introducidas en la India por los arios, se fundamentan en el conocimiento de los Vedas. Sostienen el principio de Dios presente en todo el Cosmos.

-Filosofías de origen dravídico: ya estaban en la India antes de los arios. El Cosmos está formado por dos antagonistas, la materia y el espíritu. Dentro de este grupo se encuentra el Jainismo, la filosofía más antigua dravídica y que considera la existencia de un principio espiritual llamado “jiva” y uno material llamado “ajiva”. Este tiene que ser purificado para contactarse con el espiritual. Una de estas formas de purificación es la abolición de todo movimiento o acción, buena o mala. El Sankhya es también de origen dravídico, fundada por Kapila, y afirma que existe una sustancia material –Prakriti- y una espiritual –Purusa- y que son simultáneas, interdependientes e independientes. El ser humano debe purificarse para llegar a contactar su sustancia espiritual. La material se manifiesta en tres formas o gunas:

            -Tamas: inercia, el no movimiento, abandono.

            -Rajas: movimiento de esfuerzo.

            -Sattva: conciencia, la sabiduría.

 

2.2  El Yoga

Patanjali fue el primero que estructuró el Yoga teóricamente, en el 200 a.C. Aquí afirma que el Yoga es la abolición de cualquier movimiento físico. El Yoga es como una técnica de adiestramiento mental, que incide sobre la unidad material del ser humano y la purifica, la acerca al espíritu. Es una filosofía que admite la dualidad del Universo en materia y espíritu, también es teíste y admite la existencia de un ser divino –“Isvara”. La misión del yogui es acercarse y convertirse en un semejante a él. Existen distintas vías de trabajo en el Yoga, como formas o técnicas que el adepto puede elegir. Pero además, las técnicas básicas del yoga funcionan como una medicina preventiva, para que el cuerpo tenga salud. Esta es la posibilidad terapéutica del Yoga.

 

3.      Lecciones de anatomía y fisiología

a)      Aparato músculo-esquelético: el conjunto de músculos, huesos y articulaciones es lo más importante para el Yoga. Estas últimas le dan movilidad al cuerpo.

b)      Columna vertebral: es el eje de las técnicas del Yoga físico, por eso es necesario mantenerla en buen estado.

c)      Tono muscular: es el menor grado de contracción muscular que se necesita para mantener la función de un músculo. Se realiza con estiramientos musculares que se mantengan con inmovilidad.

d)     Aparato circulatorio: está constituido por los vasos sanguíneos que distribuyen la sangre en todo el organismo y vuelven al corazón.

e)      Corazón y circulación: distribuye la sangre y permite la oxigenación.

f)       Sistema nervioso: el central abarca el bulbo raquídeo, la médula y la columna vertebral; de allí surgen las raíces nerviosas motoras y sensitivas. El sistema nervioso vegetativo inerva las vísceras y órganos internos. El sistema nervioso simpático  hace que incremente la frecuencia cardíaca, la  tensión arterial, etc. El sistema nervioso parasimpático hace que decrezca la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, entre otras. El Yoga entrena esto.

g)      Cerebro interno: sirve de puente entre el nivel cerebral superior y el organismo. Regula el sistema emocional, por eso está en la base de la bioenergética y explica cómo muestras emociones moldean nuestro cuerpo.

h)      Aparato respiratorio: formado por las vías respiratorias y pulmones, es la única que puede masajear las estructuras encefálicas, a través de técnicas respiratorias con retención de aire.

i)        Aparato digestivo: las vísceras huecas y compactas reciben masajes con las posturas del Hatha Yoga y la vagotonía, mejorando la circulación y la función de esos órganos.

j)        Aparato urinario: es la gran vía de excreción de las toxinas.

 

4.1  Estudio de las técnicas del Yoga según su valor profiláctico y preventivo

El Yoga tiene tres fundamentos básicos: todo asana debe ser establecido y mantenido con la inmovilidad absoluta física y mental, con duración y mucha relajación. Sólo los músculos relajados se pueden estirar y favorece a mejorar la postura sin fatiga. Para esto también es necesaria la concentración mental. Sólo con estos principios se practica Yoga –“el arte de parar”-, con evolución interior y el apoyo del cuerpo.

Estos principios tienen su sustento filosófico en el Sankhya, ser humano compuesto por espíritu y materia, constituida por los tres gunas. La inmovilidad corresponde al principio material del  tamásico, la duración por el principio rajásico y la relajación por el sáttvico. Este último en relación con la sabiduría o “Buddhi”, reflejo purificado del espíritu.

 

Una de las corrientes médicas más esotéricas es la alquimia, medicina medieval que trabajaba con el cuerpo humano para incrementar la salud y llegar a la inmortalidad física. Lo que buscaban en realidad era la sabiduría, la piedra filosofal interna trabajando con la materia externa. Paracelso afirmaba que todo está compuesto por la sal, azufre y mercurio. El Yoga  tiene similitud con la alquimia: trabajar con energías físicas para transmutarla y purificarla, de modo que refleje el espíritu inmaterial e inmortal.

 

4.1 Valoración médica y fisiológica

El Yoga previene enfermedades en base a dos efectos que tiene en el organismo:

a)      Función de masaje: al mantener la postura estática, se ejerce presión sobre los órganos y músculos, teniendo efecto de limpieza. Así se estimula el sistema de drenaje y se eliminan toxinas.

b)      Estimulo del sistema nervioso vegetativo parasimpático: cuanto más sea la relajación más la estimulación del sistema parasimpático y del organismo.

 

La sesión estándar de Yogaterapia se compone de ejercicios dinámicos de calentamiento muscular, la sesión de asanas comienza por un asana de flexión posterior y se continúa con uno de flexión anterior de la columna. El resto de la sesión se complementa con asanas y por último, se hacen ejercicios respiratorios de Pranayama y se relaja el cuerpo en general. Al finalizar, se experimenta un estado de sereno vigor.

 

4.2  Técnicas respiratorias. El Pranayama

Significa “primera respiración” y es el cuarto apartado de los expuestos por Patanjali y se destina a manejar la función respiratoria. El flujo y el ritmo respiratorio están en relación directa con el flujo el pensamiento, controlar uno es controlar el otro. Por otro lado, al incrementar la oxigenación celular, se retrasa el envejecimiento orgánico..

Entre los conceptos básicos de la fisiología respiratoria, están el “volumen corriente” o cantidad de aire que entra al inspirar y el “volumen residual”, aquel aire que sale al espirar. La “capacidad vital” es el volumen máximo que puede entrar en un pulmón y la “capacidad total”, es la total que existe en el pulmón. La homeostasis es el intercambio entre el aire y la sangre. Con el Pranayama se intenta hacer consciente la inconsciente y automática respiración y controlarla.

Entre los beneficios. Se producen efectos sobre el organismo psicofísico: se incrementa el total de aire que entra, se dilatan más los pulmones, se incrementa la vivencia emocional de la persona y su riqueza sensorial. Los beneficios sobre el aparato cardíaco es que la respiración masajea el corazón.

 

5.  Los Asanas del Yoga y su efecto sobre la columna vertebral

La columna es el eje de todo el organismo. Según Tao Te Kin la flexibilidad es vida y la rigidez es la muerte. La columna es el soporte de la cabeza y condiciona la función de las piernas. Su buen estado y flexibilidad es fundamental. Los principios de presión, estimulación y estiramiento sobre sus estructuras y vértebras mantienen su vitalidad y la del organismo entero. La columna vertebral se puede flexionar en la parte anterior, posterior, lateral y en torsión.

Las posibilidades terapéuticas del Yoga en la columna vertebral se distingue por zonas: cervical, dorsal, lumbar y sacro coxígea, cada una compuesta por varias vértebras. El Yoga nos ayuda a evitar patologías como la cervical por contractura muscular. También nos permite enfrentar trastornos vasculares como mareos, vértigos o síncopes. Para esto se recomiendan los asanas que incrementan el riego sanguíneo al cerebro.

 

6. Técnicas de Yoga según valor terapéutico a nivel orgánico general

Hay muchas afecciones que pueden tratarse con una sesión de Yoga físico, combinando asanas, Pranayama y relajación, seleccionando las técnicas adecuadas. Para el aparato circulatorio, se puede combatir la hipertensión arterial con posturas de inversión: se estimula el sistema nervioso y se mejora el funcionamiento cardíaco, al disminuir la sobrecarga de sangre en la parte del corazón que más se contrae. Se recomienda la respiración completa y retenciones de aire. También se puede combatir los procesos tromboembólicos o eclusiones de venas, con todas las posturas que impliquen presión sobre los músculos de las piernas. También se trabajan las várices, tonificando la musculatura que envuelve las venas y posibilitando la normal circulación de la sangre sin estancarse.

Sobre el aparato respiratorio, el Yoga trabaja las enfermedades restrictivas y obstructivas con posturas de estiramiento y musculatura. Sobre el aparato digestivo, se previenen la inflamación del esófago y la hernia de hiato, con técnicas de relajación. Sobre la gastritis y úlceras, el Yoga combate la ansiedad y la tensión nerviosa, génesis de dichas afecciones. Con respecto al estreñimiento, hay que realizar posturas que ejercen presión sobre la pared abdominal. El colon irritable es de origen psicosomático por la tensión nerviosa, el Yoga se centra en potenciar la relajación a través de asanas y Pranayamas.

En cuanto al aparato genital, se puede trabajar sobre alteraciones del ciclo menstrual y la prostatitis realizando posturas que tonifican la musculatura del suelo de la pelvis. Sobre el aparato urinario, aquellos que sufren insuficiencia renal, pueden practicar sesión normal de Yoga. También se pueden mejorar enfermedades del aparato locomotor con ejercicios sobre la columna vertebral y sus distintas zonas. La práctica del Yoga, además, es beneficiosa para el metabolismo orgánico –el anabolismo, reparación orgánica, y el catabolismo –destrucción y consumo orgánico-. Con respecto al sistema nervioso, enfermedades degenerativas hereditarias e incluso el insomnio también pueden combatirse mediante el Yoga.

Por otro lado, el Yoga tiene beneficios sobre el embarazo, cuando la mujer tiene o no patologías previas. Durante los primeros meses se puede realizar Yoga sin limitaciones, pero sin ejercicios violentos que impliquen grandes esfuerzos físicos, hasta el cuarto mes. Aquí se deben evitar los ejercicios de presión de vientre contra el suelo. También el Yoga tiene beneficios sobre el sentido del equilibrio.

La práctica de técnicas de interiorización psicofísica, como el Yoga de inmovilidad, produce una serie de efectos sobre la función cerebral, aumentando la capacidad de la persona para percibir la realidad externa y  a los demás seres humanos en su esencia. Igualmente, este Yoga nos permite hacer consciente lo inconsciente por falta de atención. En cuanto a la ansiedad, la depresión y el estrés, las patologías psíquicas más frecuentes, el Yoga también actúa sobre ellas:

a)      La ansiedad tiene que ver con las ansias por obtener algo, con no poder conseguir un bienestar. Existe la ansiedad por pérdida de un objeto, de amor, por sentirse incapaz de enfrentar algo y/o por exigencia interna. Las prácticas de respiración del Yoga, basadas en retener aire y disminuir las respiraciones por minuto, combaten esto. En una sesión, la persona combate la ansiedad a nivel orgánico y mental, esta desaparece al sentirse centrado y con fuerza interior.

b)      La neurosis es el fracaso del “yo”, la imposibilidad de manejar impulsos ante presión de la realidad externa –según Freud-. También está relacionada con la ansiedad, el estrés y la fatiga crónica o por miedos. El Yoga puede ayudar a superar esto, condicionando a la persona a buscar el equilibrio perdido.

c)      La depresión es el desplazamiento de lo agresivo hacia el yo; hoy en día hay situaciones extremas, en donde el individuo carece de sentido e identidad, no sabe manejar ni contener sus impulsos y no puede tomar conciencia de sus emociones y sus límites ante el otro; sólo lo moviliza la tristeza y la pena. El Yga permite desarrollar la amplitud emocional desde el cuerpo, con movilizaciones en el espacio y técnicas de Pranayama.

d)     El estrés implica un fracaso adaptativo a las circunstancias que nos rodean, es la situación de sentirse nervioso e impotente. Se puede practicar el Karma Yoga, en donde el sujeto se concentra en actuar por actuar, sin esperar ningún tipo de consecuencia ni resultado. También, aquellos que practican Yoga y Meditación, pueden profundizar en la conciencia de sus sensaciones y su mundo emocional.

 

En síntesis, es importante que el Yoga se realice para ser sentido, y se requiere paciencia, disciplina. El Yoga desbloquea la vivencia emocional exclusiva, las posturas son muy importantes para la concentración y superar el problema. Sentir el cuerpo inmovilizado nos permite tomar conciencia de las sensaciones y ponerles un nombre,  durante la sesión de Yoga se rompe la situación estresante: se usa la conciencia y la atención mental, se trata de echar raíces en sí mismo.

 

7. Roles básicos del Yoga. Biofilia y Necrofilia del instructor de Yoga

Para valorar la enseñanza del Yoga Físico, es necesario conocer ciertos datos. Este es un trabajo intrapsíquico, el individuo se esfuerza y trabaja consigo mismo y para sí. Nadie puede trabajar para otro; es un trabajo de interiorización profunda de la persona. Nuestra mente moldea nuestro cuerpo, y el cuerpo manifiesta nuestra energía, la pone en contacto con el mundo. El Yoga consiste en movilizar las profundas energías, representaciones de nuestro nivel emocional interno.

Existen cuatro roles con los que nos manejamos cotidianamente para canalizar nuestra búsqueda de satisfacción del deseo.

a)      El nivel fetal es la sensación interna de estar cobijados que tenemos dentro nuestro; el nivel no fetal es lo contrario, sensación de estar incompletos.

b)      La inclusión es la sensación de pertenecer a un grupo y la exclusión es lo contrario.

c)      La omnipotencia es la sensación de ser capaces de hacer cualquier cosa, y la castración es la sensación de que no somos capaces para nada.

d)     La seducción tiene que ver con la relación con los demás, seducir al otro según los valores y capacidades propias. El rechazo es lo opuesto.

 

A la vez que movilizamos uno de los roles primarios de actuación, movilizamos también nuestros instintos básicos de vida y muerte. Estos constituyen la base de nuestra naturaleza, conviven aunque sean fuerzas antagónicas. El instructor de Yoga hace que el alumno se decante por una de los dos instintos, por más que él como instructor esté orientado hacia la vida: él evita lo nocivo de la muerte, que contamina el proceso de crecimiento e impide poder ayudar a los demás.

El instinto de la vida busca la comunión, la integración con uno y el mundo, es tener plena consciencia de las sensaciones del cuerpo. El instinto de la muerte busca la disgregación y destrucción. La dualidad de los instintos es una realidad, no aceptamos la muerte, la reprimimos desde la infancia. El placer nos mueve a la búsqueda de la satisfacción, busca la unión física con el mundo y lo agradable, y negamos que somos un ser para la vida y la muerte. Esta dialéctica se trabaja en el Yoga Físico, que trata de contactar con las vivencias más íntimas del placer y la muerte, al hacer consciente las sensaciones corporales del cuerpo, mientras se encuentra inmovilizado en la postura. Favorece un principio de unión, síntesis dialéctica entre los dos instintos.

Según Erich Fromm, existen dos enfrentamientos con la existencia: la biofilia y la necrofilia. Un instructor de Yoga debe delimitar la hegemonía de uno, al influir a los practicantes. La necrófila: narcicismo, simbiosis materna, y la biófila: autonomía. Los instructores pueden llegar a tener alguna psicopatología narcisista. Esto se refleja en sus alumnos, que lo ven como alguien maravilloso, y esta es una respuesta positiva.

 

Segunda parte. Formación de profesores.

 

PRIMER TRIMESTRE: YOGA Y ENERGÍA

 

8.      Otras vías de Yoga

a)                  Karma-Yoga: este es el de la acción desinteresada. Significa “acción”, lo que pensamos, hacemos, deseamos. En la filosofía hindú, el Karma es el resultado de nuestros actos y deseos en las vidas anteriores que, según cómo hayan sido, así serán nuestras vivencias en el presente. Como vivimos antes, así viviremos esta, recogemos lo que sembramos. El Karma-Yoga es el intento de superar el propio karma, usando una actitud interior mental y emocional concreta que el yogui debe mantener de por vida. Al actuar, no se espera ningún resultado ni nada a cambio. Implica trascender el deseo propio, el ego.

b)                 Bhakti-Yoga: es el de la devoción, la entrega devocional al gurú y la renuncia al propio yo para integrarse con él. El maestro verdadero es interior, representación de Shiva dentro de cada ser humano.

c)                  Jñana-Yoga: es el del conocimiento intelectual, conocer todo el camino y evolución interior, ser capaz de conocer intelectualmente la unidad mental-material  de la existencia.

 

9.      Textos del hinduismo

Los Vedas son los libros más antiguos del hinduismo, que datan del 5000 a.C. Son un conjunto de sutras o cantos que describen las oraciones y ritos que deben realizar los brahmanes ante los dioses, para obtener favores y beneficios. También en ellos se explica el Universo. Estos textos fueron complementados por textos místicos, los Upanishads, que se focalizan en la presencia de Dios en el interior del hombre. El Vedanta es la gran filosofía hindú y que sirve de soporte a la teoría del Yoga. El ser humano dispone de la técnica yóguica para superar el dolor, la ignorancia y la incapacidad de conectar con lo espiritual.

 El Bhagavad-Gita narra las grandes epopeyas y la vida de los Dioses. Los dioses principales son: Brahma, creador del mundo, Visnú, el que resguarda la creación, y Shiva, el que destruye lo creado por Brahma para volver a crear. Del continuo interjuego de los tres se mantiene el mundo en el que vivimos. Todo lo que el hombre realiza debe ser hecho desde el estado interior de absoluta indiferencia, sin un fin ni esperar nada a cambio. La filosofía Sankhya fue recopilada por Kapila y afirma que el mundo no existe sino que es una construcción de la mente, de nuestro interior. El yogui puede disolver el mundo a través del control de sus sentidos o hacerlo reaparecer.

10.1 Técnicas de Pranayama avanzado

Los ejercicios de Pranayama condicionan la estructura cerebral por masajes y se estimula la unión entre la hipófisis y la epífisis. La energía vital que sustenta la existencia psicofísica del cuerpo material y espiritual es el Prana. Este presenta cinco funciones:


 

       

  

En definitiva, Pranayama es un conjunto de técnicas orientadas a potenciar la energía orgánica del Prana, incrementando la entrada y el manejo de aire en los pulmones. En el plano físico, entonces, el Prana se manifiesta como respiración.

 

10.2 Técnicas

La respiración alternada es muy importante, consiste en inspirar por una fosa nasal y expulsar por la otra, luego a la inversa; para esto, hay que ayudarse de la oclusión alternada. Sukha Purvak consiste en mantener un ritmo respiratorio en que se retiene más y se expulsa el doble de lo que se inspira. Sitali se usa cuando la respiración tiene dificultades y consiste en inspirar por la boca con la lengua entre los dientes hasta que se llene el pulmón, luego se retiene y se expulsa el aire por la nariz. Viloma Pranayama es una respiración completa con retención a pulmón lleno. Prana Mudra consiste en abrir los brazos mientras se inspira y se cierran al expulsar. Bhastrika es una respiración tipo fuelle, con períodos de inspiración e expulsión muy cortos. Kapalabhati es un ejercicio de limpieza orgánica. Las respiraciones rítmicas consisten en realizar respiraciones completas a pulmón lleno y vacío. Ujjayi se practica sentado, con la columna vertebral erguida, esta es la gran técnica, beneficiosa para la limpieza orgánica y la supresión de la mente, pasando así al paso siguiente, el Pratyahara

 

11.  Yoga de la energía.

Según el Yoga, el Universo se expande y contrae. La norma que lo rige es que las cosas se disuelven en lo que las origina. El yogui disuelve el Universo para sí mismo. Es un proceso de retorno que se entiende con el proceso creador:

a)                  Consciencia incorpórea: el ser del Universo es Ser, autoconservado, Shiva, el aspecto estático de la realidad ilimitada. El ser humano tiene dos naturalezas, el dueño del poder o Shiva y, como cuerpo-mente, la manifestación de ese poder o Shakti. El Laya Yoga trata de unir ambos.

b)                 Consciencia corporizada: los cuerpos son tres, cuerpo causal –la consciencia sin mente ni cuerpo-, el cuerpo sutil –cuerpo mental, compuesto por el conocimiento, la consciencia personal, la atención mental, los sentidos- y el cuerpo burdo –sometido a cambio y modificación, formado por los cinco elementos del universo material que otorgan los chakras al cuerpo-. Los conductos por los que fluye la fuerza pránica se llaman Nadis, que con el Pranayama se rellenan de energía y el Prana circula por ellos. Estos son los principales:

                                        


A lo largo de este espiral, están los centros de energía o Chakras y debajo, los siete mundos inferiores que sustentan el Universo.


12.  Práctica

El Yoga es el proceso de descubrir la auténtica esencia libre del ser interior. El ser humano tiene cuerpo, sentimiento, devoción e intelecto. Según Patanjali, el Yoga tiene 8 niveles: Yama (principios éticos) y Niyama (principios corporales y psíquicos). Ambos elaboran un estado de hombre purificado, necesario para avanzar en el camino hasta el Samadhi. Cada etapa –Asana, Pranayama, Pratyahara, Dharana, Dhyana, Samadhi) se estable con un período más largo de retención del Prana. El Hatha-Yoga es la ciencia del Principio Vital y por eso el Pranayama es el “miembro fundamental”. La práctica suprema es Yoni-Mudra, practicado con Pranayama. Para esto hay que limpiar los nadis y evitar el ayuno. El Mantra-Yoga logra la inmovilidad y el silencio, en el Hatha-Yoga cesa la respiración y en Laya-Yoga el yogui carece de concienca externa. En el Radja-Yoga se logra la liberación completa, es la forma última y suprema.

 

13.  Energética y Yoga

El crecimiento y evolución interior presenta el soporte en la energía corporal, auténtica forma de evolución interior hacia la sabiduría.  Incrementar esta energía es el principal elemento de la evolución y posibilita el conocimiento de lo trascendente. En el Hinduismo se busca aumentar la energía personal y que la energía Kundalini ascienda a través de los distintos Chakras, para obtener el supremo conocimiento. En el Cristianismo, la retención de aire favorece la inmortalidad corporal y permite acceder a Dios. En el Budismo, se buscan la sabiduría y la compasión. En el Taoísmo Chino, se evoluciona con prácticas respiratorias que incrementan el calor corporal y la trasmutan en vitalidad. Según el Ayurveda, el cuerpo está formado por cinco elementos: éter, viento, fuego, agua y tierra. En los organismos estos están en constante cambio y equilibrio. El Ayurveda considera que el bienestar depende de este continuo flujo equilibrado, del que se encargan tres energías llamadas Doshas:

   

Junto a estas energías existe el fuego digestivo o “Agni”, fuerza interna que determina nuestro poder de transformación. Un exceso de los doshas es malo para la salud.

 

SEGUNDO TRIMESTRE. YOGA Y PSICOANÁLISIS

 

14.  Medicina psicosomática. La personalidad y técnicas yóguicas de autoayuda

La medicina psicosomática es una creación de la cultura occidental. Se nutre de escuelas médicas griegas y árabes, que disocian entre lo físico y lo psicológico para delimitar una terapia al ser humano. En oriente, la medicina valora al ser humano como un conjunto sin separar mente y cuerpo, es un ser integral. El creador de la medicina psicosomática es Freud, quien estableció el concepto del inconsciente psicológico y su actuación silenciosa durante toda la vida; es lo que no se resuelve ni desvela pero que permanece actuando. Las enfermedades orgánicas, según él, tienen una causa a nivel psicológico. Ahí se encuentran las dos fuerzas que nos regulan: Eros y Tánatos, el principio vital y del placer y el principio de la muerte, la disolución.

Las emociones que generan enfermedades psicosomáticas -es decir, conflictos de causa psíquica- son la ansiedad, la angustia, la culpa, el miedo. El concepto de “Patos” es el sentido que la vivencia de la enfermedad tiene para cada uno, según su carácter e interior. La enfermedad siempre es distinta porque depende de quién la viva. La posibilidad terapéutica del tratamiento depende de la disposición de la persona a dejarse curar. Algo que debe considerar la yogaterapéutica es que la enfermedad tiene una función física y una psicológica, y es el paciente quien asume la enfermedad y la responsabilidad de curarla. Nuestra misión es ayudarlo a centrarse en su cuerpo y mente, y a usar bien su energía.

La bioenergética se fundamenta en la idea de que nuestro cuerpo es igual a nuestra estructura psicológica; el cuerpo habla de cómo somos internamente. El yo deriva de las sensaciones corporales de la superficie, las pulsiones psicológicas se expresan a través de la piel y de aquello que nos contacta con el mundo exterior. El displacer corporal es el incremento de la carga energética orgánica, cuando aumenta produce dolor. El Yoga trabajo con esto y profundiza la relajación mental-muscular.

 

El carácter se cristaliza a los 5 años de edad. Es la actitud fundamental con que el individuo se enfrenta a la vida y las manifestaciones que condicionan su ser en el mundo. Después de los 5 años, se pueden presentar modificaciones pero, cuando empieza a expresarse la sexualidad en la adolescencia el carácter ya está completamente estructurado y no se puede cambiar salvo por el Yoga, el psicoanálisis y la Meditación. Como profesores de Yoga nos enfrentamos al carácter de los otros y con lo que quieren de nosotros.

Todos tenemos tres tipos de carácter, el problema es cuando uno domina sobre la persona. El carácter oral y el masoquista dependen de elementos de vinculación con la madre, antes de que aparezca la genitalidad. El carácter histérico surge en la etapa genital, con la aparición del tercero, la figura del padre y todo el mundo externo no simbiótico. En el Budismo existen tres elementos negativos que son las raíces del mal y condicionan todos los actos del ser humano: la avidez, el odio y la ofuscación. Cada carácter se corresponde con uno: el oral es la avidez –no puedo-, el masoquista es el odio –no quiero-, el histérico es la ofuscación –no me da la gana-.

En cuanto a la valoración energética de los tipos de carácter, se relacionan con los Chakras, los centros de vibración energética. En el carácter oral, el bloque energético está en la garganta; en el carácter masoquista, el bloque está en la zona anal y uretral, porque contiene la agresividad interior sin permitir su salida; en el histérico, el bloque está en el diafragma, ya que la persona es más rígida muscularmente ante el ataque externo.

 

15.  Psicopatología de la práctica yóguica

La psicopatología de esta práctica no es exclusiva suya sino que depende de los seres humanos que lo practican, ya que el Yoga cumple una función psicológica para la persona que lo ejecuta, según su patología psíquica. Comprender estos elementos involucrados nos permite alcanzar más libertad y autonomía, consiguiendo el mayor beneficioso que el Yoga nos puede dar: estimular nuestro crecimiento y evolución interior, trascendiendo nuestras limitaciones de ignorancia y deseo.

Es necesario entender dos conceptos básicos de la psicopatología general: la represión, un mecanismo inconsciente que se encarga de que una pulsión o deseo no llegue nunca a la conciencia aunque puje por otros medios, y la sublimación, mecanismo psicológico que busca la satisfacción de las pulsiones y deseos inconscientes a través de lo mental o cultural. El Yoga tiene que ver con este último mecanismo, para que la sublimación sea algo saludable no tiene que ir acompañada de la represión. Si surge por represión psicológica inconsciente, está al servicio de la patología, por eso tiene que surgir como búsqueda de satisfacción sin represión, para la salud y el crecimiento humano.

La patología libidinal son alteraciones en la evolución libidinal a lo largo del crecimiento, durante las etapas oral, anal y fálica. La patología oral, la persona necesita ser llenado desde afuera por sentirse vacío internamente. El Yoga puede ayudar a rellenar este vacío. La patología anal es el mal manejo de la agresividad, retener lo agresivo para que no salga hacia afuera, y puede ser que el anal utilice el Yoga para sus propios fines de dominar al otro. Esto no sucede cuando el Yoga se practica desde la Bondad, Verdad y Belleza. En la patología fálica y edípica, el niño hace del padre su figura de Totem, por ser aquel que pone límites, y provoca el Tabú, el incesto por deseo hacia la madre. Con la aparición del otro, aparece la actitud de satisfacer el deseo interno y, con ella, la fobia, el miedo a moverse. La patología esquizoide es la disociación entre el pensamiento y el corazón, la idea y el sentir. El Yoga permite juntar lo mental y lo visceral, con concentración, posturas estáticas, la atención en la propia unidad psicofísica. La patología depresiva es la falta de energía, la ausencia de empuje vital para la vida, y con el Yoga debe buscarse la energetización. La patología narcisista provoca incapacidad en la persona, que intenta llenar los huecos con valores narcisistas, con la necesidad de ser mirado y aceptado.

 

16.  Meditaciones de absorción mental y de atención mental.

Las técnicas de absorción mental, de la filosofía hinduista, son aquellas que buscan alcanzar estados mentales específicos, modificando la conciencia del practicante para que obtenga una vivencia directa del espíritu presente dentro suyo. Las técnicas de esta absorción son el Radja-Yoga, el Yoga Mental, teorizado en la obra de Patanjali, “Aforismos de Yoga”, del año 200 a.C. Según él, el Yoga es la quietud completa de mente.

a)      Un aforismo es la concentración mental: la mente es el velo que oculta lo real interno. La unidad psicofísica que tomamos por real es producto de la ignorancia y la ilusión, todo oscurece el espíritu. Las oscilaciones de la mente o vrittis dejan huella y generan impulsos kármicos que encierran nuestra existencia. Según Patanjali hay vrittis más nocivos que otros. Todos proceden de la ignorancia, el egoísmo, la avidez, el odio y el ansia de vivir bien. Los más nocivos son la no discriminación, el engaño verbal, los sueños, la memoria personal

b)      Medios remotos para la concentración mental implican una disciplina de trabajo a nivel moral, psicofísico e intelectual: Yama, Niyama, Asana, Pranayama y Pratyahara.

c)      Medios próximos para llegar a la concentración mental: son los tres últimos puntos del Yoga: Dharana (Concentración), Dhyana (Meditación) y Samadhi (Iluminación. Los Siddhis son los poderes psíquicos que puede conseguir el yogui con la práctica de la concentración y que son un obstáculo para obtener el estado auténtico de la iluminación.

d)     Estado de perfección absoluta y aislamiento interior: cuando el yogui lo alcanza, después de reencarnaciones y la práctica de la concentración mental, su evolución llega a un vaciamiento de conciencia. Existen dos tipos de Iluminación o Samadhi: la conciencia todavía conoce y la conciencia se vacía a sí misma, desaparece la dualidad y el propio espíritu se vive a sí mismo.

Las técnicas de atención mental, por el otro, se relacionan con la filosofía budista. Al no existir espíritu ni alma, justamente porque no tienen Dios, lo único que existe es la posibilidad de mejorar internamente como humanos, y trascender nuestras limitaciones al llegar al estado de Buda. Las técnicas de atención mental son diferentes a las de absorción, consisten en estar atentos y observar la mente; no se trata de pulir los vrittis sino observar el flujo continuo, con técnicas de concentración y de atención. Sus fundamentos son la contemplación del cuerpo, de las sensaciones, de la mente y sus contenidos.

Para alcanzar los estados de sabiduría es necesario profundizar en la concetración mental y conseguir los estados de abstracción o Jhanas. La primera absorción es el primer nivel es el que surge del desapego, acompañado del pensamiento discursivo. El segundo surge de la concentración, más fuerte que la anterior; la tercera surge de la ecuanimidad y se acompaña de la felicidad y la cuarta es la atención mental pura que trasciende la felicidad y el dolor. La quinta, es el estado de atención mental pura donde se observa el espacio ilimitado; el sexto, se contempla la conciencia que se genera en la anterior; la séptima se pasa a contemplar lo que queda al abandonar la conciencia ilimitada, la nada; en la octava absorción, se supera la nada y se llega a aquello que hay detrás de la nada. Aquí se encuentra el Nirvana, estado último de perfección absoluta sin sufrimiento, el estado perfecto de Buda.

 

17.  Actuación neurofisiológica de las meditaciones de absorción y atención mental

El cerebro interno es regular y punto de contacto a través del mundo emocional, entre el cuerpo y la corteza cerebral superior. Cuando hay alteraciones ahí se produce una patología psicosomática, porque el sujeto no puede asumir las vivencias corporales. En las técnicas de meditación de absorción mental, se trabaja con el cerebro interno, con lo mental. En las de atención, se trabaja con el cerebro y el cuerpo.

 

18.1 Medicina psicosomática y la fuerza del espíritu

Esta medicina es la interacción del psiquismo sobre el organismo, la interdependencia de espíritu y cuerpo. Todas las alteraciones que sufre el paciente se producen por choques emocionales, por disgustos y preocupaciones. El subconsciente es como una “nueva víscera”, carente de forma visible pero real, escondida en el fondo nuestro y que puede causar serias perturbaciones. Nosotros logramos dominar nuestras emociones negativas y nos afirmamos en las positivas. Toda Medicina es psicosomática, porque el ser humano es una totalidad, una unidad compleja.

La regla principal para curar una enfermedad es dejar de provocarla. Es también importante que consideremos el poder extraordinario que reside en nosotros, la fuerza del espíritu, y extraer lo que nos ofrece el crecimiento espiritual.

 

18.2 Disciplina y Control

Sólo evolucionan aquellos que permanecen estudiando, puesto que la vida es un continuo aprendizaje. Nada puede obtenerse sin disciplina porque esta es una forma de saber vivir; se debe someterse al respeto de ciertas reglas y presiones exteriores. Tenemos que modelar nuestro cuerpo a nuestro cerebro y disciplinar nuestros músculos y facultades. El hábito del autocontrol es fructífero junto con el hecho de carecer de deseos de posesión y de adaptarse a todas las circunstancias de la vida. La meditación y el ascetismo son dos disciplinas fundamentales.

18.3           Bienes materiales, la soledad y la depresión

Hay que dar para servir, hay que dar algo bello y útil, ofrecer la propia persona como consejo, consuelo y/o compañía. Por otro lado, hay que aprender la soledad, la vida siempre nos aboca a ella y debemos prepararnos para ella. La fuerza espiritual se extrae del trabajo y del altruismo, así la percepción de la vida se modifica.

Sobre la depresión nerviosa, puede tratarse y curarse; sucede cuando el enfermo no puede controlar su inquietud, preocupación o insomnio y experimenta un desdoblamiento de su personalidad. Es necesario desarraigar los pensamientos de temor y desastre, y el remedio es la “cura de entusiasmo”: se necesita admirar, amar, glorificar, incrementando así las vibraciones creadoras de felicidad. Para combatir la tensión, que causa fatiga, debemos eliminar todo aquella tensión inútil y relajarnos, aflojando nuestros músculos.

 

18.4 Formas actuales de vida

Toda persona preocupada por sí misma, debe respetar los conceptos esenciales de las dos grandes fuentes de vida: la oxigenación y la energía mental. La humanidad es constantemente amenazada. Hay una estrecha relación entre la vida y la respiración; respirar es la función biológica más importante del organismo y es fundamental para nuestra salud, estado emocional y longevidad. Quien vive en paz y respira lentamente, acrecienta su salud y vive más tiempo.

Los ejercicios respiratorios se basan en la premisa de la unidad del ser humano: existe una interrelación entre cuerpo, mente y emociones. La respiración debe sostener y apoyar las funciones vitales. La alternancia rítmica entre inspiración y espiración es el mecanismo fundamental de la respiración; la pausa entre ambos, es también una fase vital: hace que el organismo descanse y acumule energía para la siguiente fase.

Hay cuatro modalidades de respiración: la abdominal, la intercostal, la clavicular y la respiración completa que conjuga las anteriores.

 

18.5 El camino del espíritu

La salud y la vida están ligadas al equilibrio, cuyo péndulo es el espíritu. La fuerza de este sirve de escudo contra la enfermedad y permite al individuo desarrollarse plenamente. Es necesario recuperar la fe en Dios y en los hombres, y colocarse en un estado de receptividad, y mantener una actitud de benevolencia y honradez permanente.

 

19. El arte de alimentarse bien

El hombre contemporáneo va adquiriendo conciencia de creer en la realidad absoluta del individuo, de pensar que el hombre está delimitado por su “personalidad”. Un hombre está constituido en función de su prójimo, el Otro, alguien que nos forja en nuestra intimidad. El prójimo es alguien importante con quien nos relacionamos pero también entra a formar parte de nuestra fisiología y de nuestra estructura psicológica.

Una manera de alimentarse de los demás es identificarlo con el prójimo, admirarlo y valorar sus características y transformarlas –“digerirlas”- en propias. Ingredientes que construyen nuestro “humus personal” o “yo” está el Yoga, el psicoanálisis, la meditación budista, el arte. Estos aportan “flexibilidad” y amplitud perceptiva. Al abandonar el yo nos nutrimos de otros y del propio interior. Así, nos realizamos plenamente como hombres, al alimentarnos de nuestro ser trascendente, auténtica expresión de la Vida.